lunes, 20 de agosto de 2007
Entrevista a Agustín García Calvo
Acto de nombramiento como doctor honoris causa para Carrillo. - No me interesa. Ni Carrillo ni el acto. - ¿Qué le interesa? - Ahora, la mecánica cuántica. - ¿Por qué? - Veo las contradicciones existentes sobre cuestiones fundamentales. O sea: no hay una teoría definitiva sobre nada, ¡porque no puede haberla! Eso me ayuda en mi desmontaje de la realidad, mi guerra contra la realidad. - ¿Qué tiene usted contra la realidad? - Que la realidad es una mentira. La realidad no es todo lo que hay. - ¿Cómo ha llegado a esa conclusión? - Desnudándome de ideas, de fes. Es un proceso paulatino que no está terminado, qué va...: cada día intento privarme de una idea. Pero siempre me quedan demasiadas. - Fracasa, por lo tanto. - ¡El fracaso no importa, bah! Es una trivialidad: o fracasas o triunfas (lo que es todavía peor). Lo interesante es estar guerreando. - Imaginemos que consiguiese usted privarse de toda idea: ¿qué clase de ser sería? - No podría ser, porque la realidad está hecha de ideas. Sin ideas, sin fes, ¡nada habría!: ni estados, ni empresas, ni personas. - ¿Yo soy una idea? - Cuando al niño le ponen ante el espejo con un ropaje y le dicen: "Ahí estás", todo niño se resiste: "¡Yo no soy eso!". ¡Yo he hecho todo lo que he hecho por seguir esa negación! - Gramático, filólogo, catedrático, filósofo, ensayista, dramaturgo, poeta... ¿Qué más? - Estoy contra toda definición. - Ácrata, le han llamado también. - "Ácrata" lleva la negación incorporada, asimilada, o sea, desactivada. Así que ¡no! - ¿A qué más se atreve a decir no? - A la democracia, que es parte de la mentira de la realidad, claro está. - Pero si usted desafió al franquismo... - Me dejé arrastrar por el levantamiento estudiantil de 1965. Los hombres de los partidos de izquierdas vieron eso y sentenciaron: "Es un movimiento antifranquista. Y, por lo tanto, a favor de la democracia". - ¿Y acaso no era eso? - Era lo mismo que por entonces en California, Alemania, Francia...: ¡un levantamiento de lo que aún queda de pueblo! - ¿Pueblo? ¿Qué entiende por pueblo? - Los restos de pueblo vivo, sin fronteras, que la democracia, falsificadora, pretende confundir con otra cosa: con un cierto número de personas en un cierto territorio. - ¿La acusa de delimitar estados? - La democracia mata al pueblo. La implantación de democracia en el mundo durante el último siglo - y sobre todo desde 1968- ha conllevado la muerte de la vida de pueblo, la muerte de tradiciones populares... - ¿No exagera? O quizá no le entiendo... - La democracia se basa en el voto, y el voto presupone fe en uno. ¡Fe en que uno sabe qué quiere, a dónde va, qué gustos tiene...! - ¿Y acaso uno no sabe todo eso? - El automóvil ilustra lo que digo: cada persona elige su automóvil... ¡y ahí van todos los automóviles a la vez por la misma autopista con el mismo gusto al mismo sitio! - Esto sí lo entiendo bien... - La democracia es aún imperfecta: el automóvil necesita llevar su conductor de carne y hueso dentro. ¡Pero ya se perfeccionará, ya! - Ja, ja... - Los domingos paso ante una iglesia y al ver los coches aparcados delante, pienso: "Ah, mira, ya están los coches en misa". - La democracia la inventaron los griegos, que usted tanto ha traducido, ¿qué les diría? - Reconozco que los presocráticos me han inspirado, pese a su apostolado de la filosofía/ ciencia. ¡Estoy contra toda filosofía! - ¿También? ¿Por qué? - Porque es el intento de comprender la realidad, lo que implica defenderla, ¡encubrir su mentira para que no sea descubierta! - ¿Y cuándo empezó a suceder eso? - Hace sólo 10.000 añitos, que tengamos conciencia. Es decir, con la historia. Con los rudimentos religiosos y cuando un sacerdote se acercó a un reyezuelo... Y así seguimos. - Y antes de eso, ¿qué hubo? - Ah, por muchos prehistoriadores que haya teorizando sobre eso, nunca lo sabremos. - Entre todos los pensamientos de Heráclito que ha traducido, elíjame uno. - "Pensar es común a todos, pero cada hombre cree tener un saber propio". - Una lección de humildad... - Es importante también Sócrates, su pregunta: "Qué". O sea, "qué es esto": físicos cuánticos mantienen hoy viva la pregunta... - Otra pregunta, otro qué: ¿qué es España? - Una idea, una unidad cerrada, una fe: una mentira. ¡La gente y la tierra no tienen frontera ni definición! - Sirve eso para Catalunya también, pues. - Se lo hago decir en una obra al bandolero catalán Bac de Roda: "No me matan por traidor, por vendido no me matan: ¡me matan por haber dicho que el pueblo no tiene patria!". Muchos catalanes se enfadan conmigo: dicen que él jamás habría dicho eso... - ¿Qué es nación y qué no lo es? - Es un modo de tener distraída a la gente con discusiones vanas. Estado, nación...: sólo sostenes de los intereses del capital. - ¿Y por qué compuso usted el himno para la Comunidad de Madrid, entonces? - Porque era un himno al vacío, a la comunidad sin territorio, a lo que queda tras repartir autonomías. Expresa ese ridículo, esa ausencia. Ninguna autoridad lo canta, claro... - ¿A qué se dedica usted ahora? - Recito mi poesía: vuelvo a la viva voz, a favor de la tradición popular y contra la poesía literaria, ¡contra el imperio de la cultura!
La estafa de las artes
-Tan ilustres y alabados esos cuadros y esculturas de artistazos que se venden a precios astronómicos, y que a mí no me sirvan más que para aburrirme, sin confesarlo, y para decir que he ido, que he estado, y hasta poner cara de entendida y de estar al tanto. -Pues claro: para eso es para lo que sirven; bueno, y de paso, sí, hacer mucho ruido, mover mucho dinero y mucho nombre, que es de lo que se trata. -Pero, Tuco, ¿cómo vas a decir que están equivocados todos los entendidos y los que organizan todo eso?, y que te explican el significado de esos alambres y manchas y grumos de argamasa, y que inauguran una nueva era o revolución de algo. No puede ser: será que yo me he quedado atrás, que no siento, que no entiendo… -¡Eh, Felisa, alto!, no insultes a ese corazoncito tan inteligente. ¿No recuerdas lo que decía aquél, “Si a usté le parece una mierda pinchá en un palo, es que es una mierda pinchá en un palo”? Hay que tomar aliento, niña, y ser valientes frente a todo ese armamento de mentiras.
Agustín García Calvo.
Agustín García Calvo.
¿Sus diputados federales han realizado asambleas comunitarias con sus representados...
a fin de recabar las "opiniones-soporte" del sentido de su voto con respecto a la reforma fiscal, o a la ley del isste, etc?
Yo ya solicité por escrito se me informe acerca de los lugares y horas de dichas asambleas, (las cuales, por supuesto, NO EXISTEN). En la "diputación" están "molestos". Espero que esto obligue al diputado federal que me corresponde a considerar las opiniones ciudadanas, o, por lo menos, a escucharme.
Yo ya solicité por escrito se me informe acerca de los lugares y horas de dichas asambleas, (las cuales, por supuesto, NO EXISTEN). En la "diputación" están "molestos". Espero que esto obligue al diputado federal que me corresponde a considerar las opiniones ciudadanas, o, por lo menos, a escucharme.
Cartas sobre algunas aporías
Escribir libros no deja de tener alguna relación con el pecado original. Pues ¿qué es un libro, sino una pérdida de inocencia, un acto de agresión, una repetición de nuestra caída? ¡Publicar sus taras para divertir o exasperar! Una barbaridad para con nuestra intimidad, una profanación, una mancilla. Y una tentación. Le hablo con conocimiento de causa. Por lo menos, tengo la excusa de odiar mis actos, de ejecutarlos sin creer en ellos. Usted es más honrado: usted escribirá libros y creerá en ellos, creerá en la realidad de las palabras, en esas ficciones pueriles e indecentes. Desde las profundidades del asco se me aparece como un castigo todo lo que es literatura; intentaré olvidar mi vida por miedo de referirme a ella; o bien, a falta de alcanzar el absoluto del desengaño, me condenaré a una frivolidad morosa. Briznas de instinto, empero, me obligan a agarrarme a las palabras. El silencio es insoportable: ¡qué fuerza hace falta para establecerse en la concisión de lo Indecible! Más fácil es renunciar al pan que a las palabras. Desdichadamente la palabra resbala hacia la palabrería, hacia la literatura. Incluso el pensamiento tiende a ello, siempre listo a expandirse, a inflarse; detenerle por medio de la agudeza, reducirlo a aforismo o a donaire, es oponerse a su expansión, a su movimiento natural, a su ímpetu hacia la disolución, hacia la inflación. De aquí los sistemas, de aquí la filosofía. La obsesión del laconismo paraliza la marcha del espíritu, el cual exige palabras en masa, a falta de reiterar, de desacreditar lo esencial, en que el espíritu es profesor.
Y enemigo de los vivos... de espíritu, de esos obsesos de la paradoja, de la definición arbitraria. Por horror de la banalidad, de lo «universalmente válido», se atarean en el lado accidental de las cosas, en las evidencias que no se imponen a nadie. Prefiriendo una formulación aproximada, pero picante a un razonamiento sólido, pero soso, no aspiran a tener razón en nada y se divierten a expensas de las «verdades». Lo real no se sostiene: ¿por qué deberían tomar en serio las teorías que quieren demostrar su solidez? Están paralizados completamente por el temor de aburrir o de aburrirse. Este temor, si lo padecéis, comprometerá todas vuestras empresas. Intentaréis escribir; de inmediato se erguirá ante nosotros la imagen de vuestro lector... Y dejaréis la pluma. La idea que queréis desarrollar os fatigará: ¿para qué examinarla y profundizarla? ¿No podría expresarla una sola fórmula? ¿Cómo, además, exponer lo que uno ya sabe? Si la economía verbal os obsesiona, no podréis leer ni releer ningún libro sin descubrir en él los artificios y las redundancias. Tal autor que no cesáis de frecuentar acabáis por verle hinchar sus frases, acumular páginas, y algo así como desplomarse sobre una idea para aplanarla, para estirarla. Poema, novela, ensayo, drama todo os parecerá demasiado largo. El escritor tal es su función,-dice siempre más de lo que tiene que decir: dilata su pensamiento y lo recubre de palabras. De una obra sólo subsisten dos o tres momentos: relámpagos en un fárrago. ¿Le diré el fondo de mi pensamiento? Toda palabra es una palabra de más. Se trata, sin embargo, de escribir: pues escribamos... engañémonos los unos a los otros.
E. M. Cioran
Fragmentos de Carta sobre algunas aporías, en La Tentación de Existir (1972)
Y enemigo de los vivos... de espíritu, de esos obsesos de la paradoja, de la definición arbitraria. Por horror de la banalidad, de lo «universalmente válido», se atarean en el lado accidental de las cosas, en las evidencias que no se imponen a nadie. Prefiriendo una formulación aproximada, pero picante a un razonamiento sólido, pero soso, no aspiran a tener razón en nada y se divierten a expensas de las «verdades». Lo real no se sostiene: ¿por qué deberían tomar en serio las teorías que quieren demostrar su solidez? Están paralizados completamente por el temor de aburrir o de aburrirse. Este temor, si lo padecéis, comprometerá todas vuestras empresas. Intentaréis escribir; de inmediato se erguirá ante nosotros la imagen de vuestro lector... Y dejaréis la pluma. La idea que queréis desarrollar os fatigará: ¿para qué examinarla y profundizarla? ¿No podría expresarla una sola fórmula? ¿Cómo, además, exponer lo que uno ya sabe? Si la economía verbal os obsesiona, no podréis leer ni releer ningún libro sin descubrir en él los artificios y las redundancias. Tal autor que no cesáis de frecuentar acabáis por verle hinchar sus frases, acumular páginas, y algo así como desplomarse sobre una idea para aplanarla, para estirarla. Poema, novela, ensayo, drama todo os parecerá demasiado largo. El escritor tal es su función,-dice siempre más de lo que tiene que decir: dilata su pensamiento y lo recubre de palabras. De una obra sólo subsisten dos o tres momentos: relámpagos en un fárrago. ¿Le diré el fondo de mi pensamiento? Toda palabra es una palabra de más. Se trata, sin embargo, de escribir: pues escribamos... engañémonos los unos a los otros.
E. M. Cioran
Fragmentos de Carta sobre algunas aporías, en La Tentación de Existir (1972)
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La TORTURA no es arte, ni cultura
"Soy absolutamente contrario a las corridas de toros, que son espectáculo abominable cuya crueldad imbécil es, para la turba, una "educación" de sangre y lodo."
Emile Zola
Emile Zola
Respuesta
Si me preguntaras qué es lo que más quiero sobre la anchura de la tierra, yo te contestaría: a tí, amor mío, y a la gente sencilla de mi pueblo. Dulce eres, como la tierra. Como ella: frutal y hermosa. Pero a tí te quiero. No por bella que eres. Ni por lo fluvial de tus ojos, cuando ven que voy y vengo, buscando, como un ciego, el color que se me ha perdido en la memoria. Ni por lo salvaje de tu cuerpo indomable. Ni por la rosa de fuego, que se entrega cuando la levanto del fondo de la sangre con las manos jardineras de mis besos. A tí te quiero, porque eres la mía. La compañera que la vida me dió, para ir luchando por el mundo. Amo a la gente sencilla de mi pueblo, porque son sangre que necesito, cuando sufro y me desangro; hombres que me necesitan cuando sufren. Porque nosotros somos los más fuertes, pero también los más débiles. Somos la lágrima. La sonrisa. Lo dolorosamente humano. La unidad de lo mejor y de lo más deplorable. Lo que canta sobre la tierra y lo que llora sobre ella. De ellos recibí esta voz, este corazón inquieto que me apoya y me fortalece y me lleva consigo. Por eso los amo como son y también como serán. Porque ellos son buenos y serán mejores. Y juntos nos jugamos el destino, con nuestras manos que todo lo construyen. Así amo yo la vida y amo a la humanidad, amor mío, cuando te amo y amo a los hombres sencillos de mi bello y horrendo país.
Ídem
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